Nuestros sensores están diseñados específicamente para las exigentes condiciones de la producción ganadera, donde el polvo, la humedad, los altos niveles de amoniaco y la limpieza a alta presión forman parte de la vida diaria.
Colocados directamente en las zonas de animales, nuestros sensores proporcionan mediciones precisas del clima, la calidad del aire y el crecimiento, lo que ayuda a los granjeros a crear las mejores condiciones para sus animales.
Los sensores que resisten condiciones adversas duran más. Esta durabilidad se traduce en menos averías, menos reemplazos y un rendimiento más fiable, lo que ahorra tiempo y costes a los administradores de las explotaciones.