El papel oculto del CO2

El papel oculto del CO2

Por qué el crecimiento de las aves de corral se está desacelerando: el papel oculto del CO₂

En la producción avícola moderna, mantener una calidad óptima del aire dentro de las instalaciones de alojamiento es tan importante como la alimentación, el agua y la bioseguridad. Uno de los factores que más se pasa por alto y que puede socavar el rendimiento de las aves son los niveles elevados de dióxido de carbono (CO₂). Si bien a menudo se asocia con una mala ventilación, el exceso de CO₂ en los gallineros puede tener efectos directos y perjudiciales en la salud, el crecimiento y la productividad general de las parvadas.

Cómo se acumula el CO₂ en los gallineros

El CO₂ es producido naturalmente por las propias aves a través de la respiración, pero también se acumula por la combustión de los sistemas de calefacción, especialmente durante los meses más fríos, cuando las casas están bien cerradas para conservar el calor. Sin una ventilación adecuada, las concentraciones de CO₂ pueden aumentar rápidamente, lo que reduce el oxígeno disponible para las aves y agrava otros problemas relacionados con la calidad del aire.

Reducción de oxígeno y dificultad respiratoria

Los niveles altos de CO₂ disminuyen el oxígeno efectivo disponible para las aves. Esta afección ejerce presión sobre el sistema respiratorio y, a menudo, produce signos visibles como jadeos, jadeos y dificultad para respirar. Cuando las aves gastan más energía solo para respirar, hay menos energía disponible para el crecimiento y la conversión alimenticia.

Impacto en el crecimiento y la mortalidad

La mala disponibilidad de oxígeno tiene un efecto directo en el rendimiento del crecimiento. Las aves expuestas a niveles elevados de CO₂ a menudo muestran un aumento de peso más lento y una menor eficiencia alimentaria en comparación con las parvadas criadas en ambientes bien ventilados. El problema es especialmente grave en los pollitos, donde los niveles altos de CO₂ pueden aumentar las tasas de mortalidad y reducir la uniformidad general de las parvadas. Con el tiempo, estos contratiempos se traducen en una menor productividad y en mayores costos de producción.

Problemas agravantes de calidad del aire

El exceso de CO₂ no solo perjudica directamente a las aves, sino que también agrava otros problemas de calidad del aire. La mala ventilación que permite que el CO₂ se acumule a menudo también resulta en concentraciones más altas de amoniaco y humedad. Estos factores estresantes combinados debilitan el sistema inmunitario, hacen que las aves sean más susceptibles a las enfermedades y contribuyen a dañar a largo plazo el rendimiento de la producción.

Prevenir el problema

Abordar la acumulación de CO₂ comienza con un diseño y una gestión eficaces de la ventilación. El intercambio de aire adecuado es fundamental, incluso en climas más fríos, para mantener el equilibrio de oxígeno y minimizar la pérdida de calor. El monitoreo regular de los niveles de CO₂, junto con el amoníaco y la humedad, puede ayudar a los productores a detectar los problemas a tiempo y ajustar los sistemas en consecuencia. Invertir en la eficiencia de la ventilación y en la gestión de la calidad del aire genera beneficios no solo en la salud de las aves, sino también en las tasas de crecimiento, la conversión alimenticia y la rentabilidad general.

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