
La gestión de los purines y el estiércol es uno de los aspectos más importantes (y a menudo más ignorados) de la producción porcina. Cuando se manipula correctamente, el estiércol porcino no es solo un desecho; es un recurso valioso que puede reducir los costos, mejorar el desempeño ambiental e incluso mejorar el bienestar de los animales. Pero cuando se maneja mal, se convierte en una fuente de mal olor, contaminación y quejas de la comunidad.
Si se hace correctamente, la gestión del estiércol convierte una posible responsabilidad en una parte rentable y sostenible de su operación agrícola.
Cada cerdo produce una cantidad significativa de estiércol cada año, y la forma en que se manipula determina si se convierte en un problema o en una oportunidad. El estiércol contiene materia orgánica, nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes que son esenciales para la producción de cultivos.
Cuando se administra de manera eficiente, este fertilizante natural puede reemplazar o complementar los costosos fertilizantes sintéticos, lo que reduce los costos de insumos y cierra el ciclo de nutrientes entre el ganado y la agricultura.
Sin embargo, sin el almacenamiento, el tratamiento y la aplicación adecuados, esos mismos nutrientes pueden escapar al aire y al agua, lo que provoca problemas de olor, emisiones de amoniaco y contaminación por escorrentía.
La agitación regular y la aireación adecuada del lodo minimizan la acumulación de gases como el amoniaco y el sulfuro de hidrógeno. El almacenamiento cubierto y la aplicación oportuna también ayudan a reducir los olores, que suelen provocar quejas entre los vecinos.
Los sistemas de estiércol limpios y bien gestionados reducen la humedad y los gases nocivos dentro de los graneros. Esto contribuye a mejorar la calidad del aire, reduce el estrés respiratorio y promueve el bienestar general del rebaño.
El estiércol de cerdo es rico en nutrientes. Al analizar el contenido de nutrientes y adaptarlo a las necesidades de los cultivos, los agricultores pueden reducir la compra de fertilizantes químicos, lo que ahorra dinero y mejora la salud del suelo.
El uso eficiente de los nutrientes reduce el riesgo de lixiviación y escorrentía hacia los cursos de agua. La gestión sostenible del estiércol ayuda a las granjas a cumplir con los requisitos reglamentarios y a proteger los ecosistemas locales.
El estiércol también puede ser una materia prima para producción de biogás, convirtiendo los residuos en energía renovable. Los digestores anaeróbicos convierten el estiércol en metano, que puede alimentar las operaciones agrícolas o venderse a la red, al tiempo que dejan un digestato rico en nutrientes para usarlo como fertilizante.
Para aprovechar al máximo el potencial del estiércol, los productores deben:
Las herramientas de automatización y supervisión también pueden ayudar a simplificar la recopilación, el almacenamiento y la distribución, lo que mejora la eficiencia y el cumplimiento.
La producción porcina moderna se centra cada vez más en la agricultura circular, utilizando los recursos de manera eficiente y minimizando los residuos. El estiércol desempeña un papel central en este cambio. Con las nuevas tecnologías en digestión anaeróbica, recuperación de nutrientes y aplicación de precisión, los productores de cerdos pueden convertir el estiércol en un activo mensurable tanto para la rentabilidad como para la sostenibilidad.