De la presión a la tranquilidad

Desde 2012, la granja Baan Nam Pu, en la provincia de Ratchaburi (Tailandia), se ha convertido en una de las principales operaciones avícolas de la región. Con 40 criaderos de pollos de engorde y más de 100 empleados, la escala de la granja es considerable. Su empresa afiliada, World Farm Supply, que se especializa en el suministro de equipos para la producción avícola y porcina, apoya la operación principal.
En un entorno de alto rendimiento, la confiabilidad del equipo no solo es conveniente, sino que es fundamental.

Antes de actualizar a Sensores DOL 26, Baan Nam Pu Farm dependía de modelos importados sin marca que con frecuencia no funcionaban correctamente. Su rendimiento inconsistente creó una reacción en cadena de problemas en los criaderos de pollos de engorde. En ocasiones, los sensores no detectaban que los niveles de alimentación eran bajos, lo que dejaba las bandejas vacías y a las aves sin acceso al alimento. En otros momentos, no hacían señas a los motores para que se pararan, lo que permitía que el alimento siguiera fluyendo hasta que se acumularan pilas en la parte trasera de la casa, lo que generaba residuos y tareas de limpieza innecesarias.
Estos repetidos fallos obligaban a los trabajadores a supervisar constantemente las líneas de alimentación, interviniendo manualmente cada vez que un sensor dejaba de funcionar. Lo que debería haber sido un proceso fluido y automatizado se convirtió en una frustración diaria: impredecible, ineficiente y costoso para una operación a gran escala.

Cuando la granja buscó una solución de detección más sólida, el DOL 26 de dol-Sensores se destacó por varios motivos:
Todo esto se alineó con la necesidad de la granja de tener menos fallas, un mantenimiento más simple y una entrega de alimento predecible.

En la granja Baan Nam Pu, los sensores de proximidad capacitivos DOL 26 se instalaron en varios sistemas de alimentación de bandejas. Se incluyeron las principales características de la implementación.
Gracias a estas capacidades, la granja logró una configuración de sensores que ofrece una detección confiable del nivel de alimento, ciclos motores correctos y un desperdicio mínimo de alimento.

Tras cambiar a los sensores DOL 26, las operaciones diarias de Baan Nam Pu Farm experimentaron una transformación inmediata. La distribución del alimento pasó a ser consistente y predecible, lo que eliminó el tiempo de inactividad que antes se producía cuando unos sensores poco fiables no detectaban correctamente los niveles de alimento. Los motores ahora se detienen y arrancan exactamente cuando es necesario, lo que evita que las bandejas se vacíen y las pilas de alimentación innecesarias.
Con el sistema de alimentación funcionando sin problemas, el personal ya no dedica tiempo a perseguir los errores de los sensores ni a compensar manualmente el mal funcionamiento del equipo. En su lugar, pueden centrarse en áreas esenciales del manejo de las aves y el rendimiento de la granja. La sensación de alivio entre el equipo es evidente: lo que antes era una fuente de preocupación constante se ha convertido en un proceso automatizado en el que confían todos los días.