
La calidad del aire desempeña un papel fundamental en el bienestar, la salud y la productividad de los animales. Sin embargo, muchos de los factores que influyen en ella son invisibles, lo que hace que sea fácil pasarlos por alto hasta que el rendimiento empieza a disminuir.
Ya sea en granjas avícolas o porcinas, una mala calidad del aire puede afectar al confort de los animales, a la eficiencia alimentaria, a las tasas de crecimiento y a los resultados generales de producción.
A diferencia de la temperatura o los sistemas de agua, la calidad del aire no siempre puede evaluarse mediante la simple observación visual.
Gases como el dióxido de carbono (CO₂) y el amoníaco (NH₃) pueden acumularse gradualmente, especialmente durante los periodos en los que se reducen las tasas de ventilación para conservar el calor o la energía.
Sin mediciones precisas, los productores pueden no darse cuenta de que las condiciones están cambiando hasta que los animales empiezan a mostrar signos de estrés o un menor rendimiento.
Una mala calidad del aire crea un entorno que puede suponer un desafío tanto para los animales como para el personal de la granja.
Los niveles elevados de amoníaco pueden afectar a la salud respiratoria y al confort de los animales, mientras que las altas concentraciones de CO₂ pueden indicar un intercambio de aire insuficiente dentro de las instalaciones.
Mantener un entorno saludable requiere equilibrar la ventilación, la temperatura, la humedad y la eficiencia energética a lo largo de todo el ciclo de producción.
Dado que el amoníaco y el CO₂ no pueden detectarse de forma fiable solo mediante la observación, la monitorización continua es cada vez más importante.
El sensor de amoníaco DOL 53 está diseñado específicamente para la medición continua de las concentraciones de amoníaco en naves ganaderas, ayudando a los productores a identificar niveles elevados de NH₃ antes de que afecten al bienestar y al rendimiento.
Al mismo tiempo, el sensor de CO₂ DOL 119 proporciona información valiosa sobre la eficacia de la ventilación mediante la monitorización continua de los niveles de dióxido de carbono. Juntas, estas mediciones ayudan a crear una comprensión más completa de la calidad del aire interior y de las condiciones ambientales.
Para los productores que buscan una visión integral de las condiciones de la nave, el Sensor de humedad, temperatura y CO₂ DOL 139 combina múltiples parámetros ambientales en una única solución, facilitando la comprensión de cómo interactúan los distintos factores.
La calidad del aire influye en la producción cada día, se mida o no.
Al obtener visibilidad sobre factores como el amoníaco, el CO₂, la temperatura y la humedad, los productores pueden tomar decisiones de gestión más informadas, favorecer el bienestar animal y crear condiciones que promuevan un rendimiento constante.