
Uno de los desafíos más preocupantes a los que se enfrentan los productores avícolas son las altas tasas de mortalidad, que no solo afectan las ganancias sino que también indican problemas subyacentes en el manejo, el control de enfermedades y las condiciones ambientales. Sin embargo, con una planificación, una gestión y unas medidas proactivas adecuadas, es posible mitigar las tasas de mortalidad y mantener una explotación avícola saludable.
Cree un entorno cómodo y libre de estrés para sus aves de corral proporcionándoles un alojamiento bien ventilado que las proteja de las condiciones climáticas extremas. Una ventilación adecuada ayuda a eliminar el exceso de humedad, CO2 y amoniaco del aire, lo que reduce el riesgo de enfermedades respiratorias.
La exposición al estrés excesivo por calor o frío puede debilitar el sistema inmunitario, haciendo que las aves sean más susceptibles a las enfermedades y aumentando las tasas de mortalidad. Por lo tanto, una ventilación adecuada es vital para garantizar la temperatura adecuada en el gallinero.
Los sensores climáticos proporcionan a su sistema de ventilación datos sobre los niveles de humedad, CO2 y amoniaco, así como la temperatura en diferentes áreas de la casa.
La implementación de protocolos estrictos de bioseguridad es la primera línea de defensa contra las enfermedades que pueden diezmar las parvadas de aves de corral. Esto incluye controlar el acceso a la granja, desinfectar el equipo y garantizar las prácticas de higiene adecuadas para el personal y los visitantes. Además, separar los diferentes grupos de edad de las aves y mantener estrictas medidas de cuarentena para los recién llegados puede prevenir la propagación de enfermedades infecciosas.
Una nutrición adecuada desempeña un papel vital en la salud general y la inmunidad de las aves de corral. Asegúrese de que las aves reciban una dieta equilibrada formulada para satisfacer sus necesidades nutricionales específicas en cada etapa de crecimiento. Controle regularmente la calidad del alimento, proporcione agua limpia en todo momento y evite los cambios repentinos en la dieta, que pueden causar estrés y comprometer la función inmunológica.
El monitoreo regular para detectar signos de enfermedad o comportamiento anormal es crucial para la detección temprana y la intervención inmediata. Trabaje en estrecha colaboración con un veterinario para establecer un plan integral de prevención y manejo de enfermedades que se adapte a las necesidades específicas de su granja. Esto puede incluir programas de vacunación, exámenes médicos de rutina y protocolos para contener los brotes de enfermedades.
Mantener la limpieza en el gallinero y las áreas circundantes es esencial para prevenir la propagación de patógenos. Implemente un programa estricto de limpieza y desinfección de los equipos, las instalaciones de alojamiento y las áreas de alimentación. Elimine la basura y los desechos con regularidad para reducir el riesgo de infecciones bacterianas y parasitarias, que pueden contribuir a aumentar las tasas de mortalidad.
Minimice los factores de estrés que pueden comprometer el bienestar de su rebaño, como el ruido excesivo, el hacinamiento, la manipulación y los cambios ambientales repentinos. Manipule a las aves con cuidado y evite molestar innecesariamente a las aves, especialmente durante los períodos críticos, como el transporte, la vacunación y la manipulación para procedimientos de rutina.