
La ventilación es uno de los aspectos más críticos de la producción avícola. Un gallinero bien ventilado proporciona aire fresco, elimina los gases nocivos, regula la temperatura y mantiene los niveles de humedad adecuados. Entre los diversos sistemas utilizados, ventilación con presión negativa es una de las soluciones más adoptadas en la avicultura moderna.
La ventilación con presión negativa funciona creando una presión de aire ligeramente inferior dentro del gallinero en comparación con el exterior. Los ventiladores instalados en un extremo de la casa extraen el aire, lo que hace que entre aire fresco a través de las entradas o rejillas de ventilación. El movimiento controlado del aire asegura un intercambio constante del aire interior viciado con el aire fresco del exterior.
Este principio permite a los granjeros controlar el flujo de aire, asegurándose de que el aire entrante se mezcle con el aire caliente del interior del establo antes de llegar a las aves. Si se hacen correctamente, los sistemas de presión negativa mejoran la calidad del aire y, al mismo tiempo, mantienen un entorno eficiente desde el punto de vista energético.
Si bien la ventilación con presión negativa es muy eficaz, requiere una configuración y una gestión cuidadosas: