
Los cerdos sanos comienzan con un intestino sano. Cuando la digestión funciona sin problemas y los nutrientes se absorben de manera eficiente, los cerdos crecen más rápido, se mantienen más resistentes y permanecen activos durante todo el ciclo de producción. La salud intestinal es uno de los principales impulsores del rendimiento y uno de los más fáciles de pasar por alto.
La proteína equilibrada, los niveles correctos de fibra y una estructura de alimentación uniforme favorecen una digestión estable. El agua limpia y las materias primas de alta calidad ayudan a los cerdos a mantener un intestino sano y un apetito constante.
El estrés por calor, la mala calidad del aire y los cambios de humedad pueden alterar la función intestinal y reducir la ingesta de alimento. La temperatura estable, el flujo de aire y los niveles bajos de gas ayudan a los cerdos a digerir el alimento de manera adecuada y a mantener el crecimiento.
Los cambios en la ingesta de alimento o agua a menudo indican problemas digestivos antes de que aparezcan los factores. El seguimiento de estos patrones, junto con los cambios en el aumento de peso, proporciona a los administradores de las explotaciones una alerta temprana para que puedan actuar con rapidez y proteger el rendimiento.